Mamá Rosario se levanta silbándome los domingos por la mañana
quiere que me vaya a su cama y que la achuche mucho... en verano me sopla flojito y en invierno me calienta el hielo de mis pies entre las estufa de sus manos... cerca del corazón...
esas mañanas son nuestras
me mira y ya sabe qué quiero sin abrir boca...
me abraza fuertemente
con su bata a cuadros y su pijama verde
y yo...la huelo toda
para tener su aroma durante semanas en mis fosas nasales...
es un ritual ancestral...
hemos podido cambiar de casa... hacernos más grandes...pasar risas y suspiros...
pero la tradición perdura...
Vamos directas a la cocina
sin mediar palabra
yo busco la harina...el aceite y una sartén
Ella un cazo con agua... la levadura y una pizca de sal
vamos a hacer churros...
mientras mezclo
tan sólo uno...
Mamá Rosario es conocida por todos por sus numerosas artes mágicas culinarias...
adivinatorias...
y un don con los niños fuera de lo común... con quilos de paciencia
debe tener una caja enorme donde la guarda...
es un especímen en grave peligro de extinción y la protegemos por esas y muchas otras cosas...
la miramos embelesados...
atónitos
se nos cae la baba ante Ella
tiene una sonrisa permanentemente perenne cuando sus hijos y sus nietos la acompañan...
desprende luz...
envuelve...Todo...
mientras coloca todas las cosas en las bolsas... cuidadosamente... milimétricamente...
no deja de moverse...
siempre dice que se olvida de algo...
y nosotros parece que vengamos del súper cargados de tomates, berenjenas, queso, dulces...
la vemos en el balcón de las flores alegres...
esperándose para despedirnos desde allí...
fijamos la vista en lo alto...
sacamos la mano por la ventana
saludamos
y bajito
en un susurro
le decimos
hasta luego...
por la magia que desprende... por su valor...
y su risa estridente...







